«¿Tienes un sirviente?» «No», respondió. Dijo: «Vengan a nosotros cuando tengamos algunos cautivos». Al Profeta Muhámmad, que Allah le bendiga y le conceda paz, solo le trajeron dos cautivos. Abu'l-Haytham se acercó a él y el Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, le dijo: «Elige entre ellos». «Elige por mí, Mensajero de Allah», respondió. El Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «La persona consultada está en una posición de confianza. Toma esta. Lo he visto rezar. Trátalo bien». La esposa de Abu'l-Haytham dijo: «No estarás a la altura de las palabras del Profeta, que Allah lo bendiga y le conceda paz, sobre él hasta que lo liberes». «Es libre», afirmó. El Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: «Alá no envió a un Profeta o a un califa, sino que tiene dos confidentes: un confidente que le ordena hacer lo correcto y prohíbe lo que es malo, y un confidente que no se quedará corto en corromperte. Todo el que está protegido del malvado confidente está protegido».