(bajo la autoridad de su padre) Mi tío solía realizar abluciones de manera extravagante y una vez le pidió a Abdullah bin Zaid que le contara cómo había visto al Profeta (ﷺ) realizando la ablución. Pidió una vasija de barro con agua, se echó agua en las manos y se las lavó tres veces, y luego puso la mano en la vasija de barro, se enjuagó la boca y se lavó la nariz poniendo agua en ella y luego la sopló tres veces con un puñado de agua; volvió a meter la mano en el agua, tomó un puñado de agua y se lavó la cara tres veces, y luego se lavó las manos hasta los codos dos veces. y tomó agua con la mano, se la pasó por la cabeza de adelante hacia atrás y luego de atrás hacia adelante, y luego se lavó los pies (hasta los tobillos) y dijo: «Vi al Profeta (ﷺ) realizar la ablución de esa manera».