Ibn 'Abbas dijo: «El Profeta (ﷺ) durmió hasta que roncó y luego oró (o probablemente se acostó hasta que se escuchó el sonido de su respiración y luego se levantó y oró)». Ibn `Abbas añadió: «Pasé la noche en la casa de mi tía, Maimuna. El Profeta (ﷺ) durmió una parte de la noche (véase Fath-al-Bari, página 249, tomo 1), y a altas horas de la noche, se levantó y realizó la ablución con un odre de agua que colgaba, una ablución ligera (perfecta) y se puso de pie para orar. Yo también realicé una ablución similar, luego fui y me puse a su izquierda. Me llevó a su derecha y rezó todo lo que Alá quiso, y de nuevo se acostó y durmió hasta que se oyeron los sonidos de su respiración. Más tarde, el Mu'adh-dhin (que hacía llamadas para la oración) se le acercó y le informó que había llegado la hora de orar. El Profeta (ﷺ) lo acompañó a la oración sin realizar una nueva ablución». (Sufyan le dijo a Amr que algunas personas dijeron: «Los ojos del Mensajero de Allah (ﷺ) duermen, pero su corazón no duerme». 'Amr respondió: «Escuché a Ubaid bin 'Umar decir que los sueños de los profetas eran inspiración divina, y luego recitó el verso: «Yo (Abraham) veo en un sueño (oh hijo mío) que te ofrezco en sacrificio (a Allah)» (37.102) (Ver el hadiz núm. 183)