Abu Huraira solía decir Takbir en todas las oraciones, obligatorias y opcionales, en el mes de Ramadán u otros meses. Solía decir el takbir al ponerse de pie para orar y al inclinarse; después decía: «Sami'a l-lahu liman hamidah», y antes de postrarse decía «Rabbana wa laka lhamd». Luego decía el Takbir al postrarse y al levantar la cabeza después de la postración, luego otro Takbir al postrarse (por segunda vez) y al levantar la cabeza después de la postración. También recitaba el Takbir de pie después del segundo rak'a, y solía hacer lo mismo en cada rak'a hasta que terminaba la oración. Al terminar la oración, decía: «¡Por Aquel en cuyas manos está mi alma! No cabe duda de que mi oración se parece más a la del Mensajero de Allah (ﷺ) que a la tuya, y esta fue Su oración hasta que dejó este mundo».