Algunas personas pobres se acercaron al Profeta (ﷺ) y le dijeron: «Los ricos obtendrán calificaciones más altas y disfrutarán permanentemente, y oran como nosotros y ayunan como nosotros. Tienen más dinero para realizar el Hayy y la 'Umra; luchan y luchan por la causa de Alá y dan en caridad». El Profeta dijo: «¿No quieres que te diga algo que, si actuaras, podrías alcanzar a quienes te han superado? Nadie te superaría y serías mejor que la gente con la que vives, excepto aquellos que harían lo mismo. Di «Subhana l-lah», «Al hamdu li l-lah» y «Allahu Akbar» treinta y tres veces cada una después de cada oración (obligatoria)». Discrepíamos y algunos decíamos que debíamos decir «Subhan-al-lah» treinta y tres veces, «Al hamdu li l-lah» treinta y tres veces y «Allahu Akbar» treinta y cuatro veces. Acudí al Profeta (ﷺ) y me dijo: «Di: «Subhan-al-lah» y «Al hamdu li l-lah» y «Allahu Akbar» en total [??] , treinta y tres veces».