حَدَّثَنَا مُوسَى بْنُ إِسْمَاعِيلَ، قَالَ حَدَّثَنَا جَرِيرُ بْنُ حَازِمٍ، قَالَ حَدَّثَنَا أَبُو رَجَاءٍ، عَنْ سَمُرَةَ بْنِ جُنْدُبٍ، قَالَ كَانَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم إِذَا صَلَّى صَلاَةً أَقْبَلَ عَلَيْنَا بِوَجْهِهِ.
Traducción
Narró Anas bin Malik
Una vez, el Profeta (ﷺ) retrasó la oración de «Isha» hasta medianoche y luego acudió a nosotros. Después de orar, nos miró de frente y dijo: «La gente había rezado y dormido, pero tú permanecías en la oración mientras la esperabas».