Una noche dormí en la casa de mi tía Maimuna y el Profeta (ﷺ) durmió (también). Se levantó (para orar) en las últimas horas de la noche y realizó una ligera ablución con una piel de cuero que colgaba. (`Amr, el subnarrador, describió que la ablución fue muy ligera). Luego se puso de pie para orar y yo también me levanté y realicé la ablución de la misma manera y me uní a él a su lado izquierdo. Me empujó hacia la derecha y rezó todo lo que Alá quiso. Luego se acostó y se durmió y oí los sonidos de su respiración hasta que el Mu'adh-dhin se le acercó para informarle sobre la oración del Fayr. Se fue con él a rezar y rezó sin repetir la ablución. (Sufián, el subnarrador, dijo: Le dijimos a Amr: «Algunas personas dicen: 'Los ojos del Profeta (ﷺ) duermen, pero su corazón nunca duerme'». `Amr dijo: «'Ubai bin 'Umar dijo: 'Los sueños de los profetas son inspiraciones divinas. Luego recitó: «(Oh, hijo mío), he visto en sueños que te estaba masacrando (ofreciéndote en sacrificio)») (37.102)