حَدَّثَنَا سُلَيْمَانُ بْنُ حَرْبٍ، قَالَ حَدَّثَنَا حَمَّادُ بْنُ زَيْدٍ، عَنْ سِمَاكِ بْنِ عَطِيَّةَ، عَنْ أَيُّوبَ، عَنْ أَبِي قِلاَبَةَ، عَنْ أَنَسٍ، قَالَ أُمِرَ بِلاَلٌ أَنْ يَشْفَعَ، الأَذَانَ وَأَنْ يُوتِرَ الإِقَامَةَ إِلاَّ الإِقَامَةَ.
Traducción
Narró Anas bin Malik
Cuando el número de musulmanes aumentó, discutieron la cuestión de cómo saber la hora de la oración por algún medio conocido. Algunos sugirieron que se encendiera una hoguera (a la hora de la oración) y otros propusieron hacer sonar la campana. A Bilal se le ordenó pronunciar el texto del Adán dos veces y el del Iqama solo una vez.