El Mensajero de Allah (ﷺ) dijo: «La recompensa de la oración ofrecida por una persona en congregación es veinticinco veces mayor que la de la oración ofrecida en la casa o en el mercado (solo). Y esto se debe a que si realiza la ablución y la hace a la perfección y luego se dirige a la mezquita con la única intención de rezar, por cada paso que dé hacia la mezquita, se le mejora un grado en recompensa y su único pecado se borra (tacha) de sus cuentas (de obras). Cuando ofrece su oración, los ángeles siguen pidiéndole las bendiciones de Allah y el perdón de Allah por él mientras esté (quedándose) en su Musalla. Dicen: «¡Oh Alá! Dale tus bendiciones, sé misericordioso y bondadoso con él». Y en la oración se nos considera mientras estamos esperando la oración».