حَدَّثَنَا مُوسَى، قَالَ حَدَّثَنَا عَبْدُ الْوَاحِدِ، قَالَ حَدَّثَنَا الأَعْمَشُ، عَنْ عُمَارَةَ بْنِ عُمَيْرٍ، عَنْ أَبِي مَعْمَرٍ، قَالَ قُلْنَا لِخَبَّابٍ أَكَانَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم يَقْرَأُ فِي الظُّهْرِ وَالْعَصْرِ قَالَ نَعَمْ. قُلْنَا بِمَ كُنْتُمْ تَعْرِفُونَ ذَاكَ قَالَ بِاضْطِرَابِ لِحْيَتِهِ.
Traducción
Narró Anas bin Malik
El Profeta (ﷺ) nos guió en la oración y luego subió al púlpito e hizo señas con ambas manos hacia la Qibla de la mezquita y luego dijo: «Cuando empecé a guiarlos en la oración, vi la imagen del Paraíso y el Infierno en la pared de la mezquita (frente a la Qibla). Nunca había visto lo bueno y lo malo como lo he visto hoy». Repitió la última declaración tres veces.