حَدَّثَنَا قُتَيْبَةُ بْنُ سَعِيدٍ، قَالَ حَدَّثَنَا لَيْثٌ، عَنْ نَافِعٍ، عَنِ ابْنِ عُمَرَ، أَنَّهُ قَالَ رَأَى النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم نُخَامَةً فِي قِبْلَةِ الْمَسْجِدِ، وَهْوَ يُصَلِّي بَيْنَ يَدَىِ النَّاسِ، فَحَتَّهَا ثُمَّ قَالَ حِينَ انْصَرَفَ ‏"‏ إِنَّ أَحَدَكُمْ إِذَا كَانَ فِي الصَّلاَةِ فَإِنَّ اللَّهَ قِبَلَ وَجْهِهِ، فَلاَ يَتَنَخَّمَنَّ أَحَدٌ قِبَلَ وَجْهِهِ فِي الصَّلاَةِ ‏"‏‏.‏ رَوَاهُ مُوسَى بْنُ عُقْبَةَ وَابْنُ أَبِي رَوَّادٍ عَنْ نَافِعٍ‏.‏
Traducción
Anas narrado

Mientras los musulmanes rezaban la oración del Fayr, el Mensajero de Allah (ﷺ) apareció de repente ante ellos al abrir la cortina de la morada de Aisha y miró hacia los musulmanes que estaban de pie en hileras. Sonrió con placer. Abu Bakr comenzó a retirarse para unirse a la fila con el supuesto de que el Profeta quería salir a rezar. Los musulmanes tenían la intención de abandonar la oración (y estaban a punto de ser juzgados), pero el Profeta (ﷺ) les hizo señas para que terminaran la oración y, a continuación, dejó caer el telón. Murió en las últimas horas de ese día.