Ibn 'Umar dijo: «Durante la vida del Profeta (ﷺ) soñé que tenía un trozo de tela de seda en la mano y volaba conmigo a cualquier parte del Paraíso que quisiera. También vi como si dos personas (es decir, ángeles) se me acercaran y querían llevarme al Infierno. Entonces un ángel nos salió al encuentro y me dijo que no tuviera miedo. Luego les dijo que me dejaran. Hafsa narró uno de mis sueños al Profeta (ﷺ) y el Profeta (ﷺ) dijo: «Abdullah es un buen hombre. ¡Ojalá ofreciera la oración nocturna (el Tahayjud)!» Así que, después de ese día, Abdullah (bin 'Umar) comenzó a ofrecer el Tahayjud. Los compañeros del Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) solían contarle sus sueños de que (Laila-tul-Qadr) era el 27 del mes de Ramadán. El Profeta (ﷺ) dijo: «Veo que tus sueños coinciden con los de las últimas diez noches del Ramadán, por lo que quien lo busque debe buscarlos en las últimas diez noches del Ramadán».