حَدَّثَنَا ابْنُ مُقَاتِلٍ، أَخْبَرَنَا عَبْدُ اللَّهِ، أَخْبَرَنَا مَعْمَرٌ، عَنِ الزُّهْرِيِّ، عَنْ هِنْدٍ بِنْتِ الْحَارِثِ، عَنْ أُمِّ سَلَمَةَ ـ رضى الله عنها ـ أَنَّ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم اسْتَيْقَظَ لَيْلَةً فَقَالَ " سُبْحَانَ اللَّهِ مَاذَا أُنْزِلَ اللَّيْلَةَ مِنَ الْفِتْنَةِ، مَاذَا أُنْزِلَ مِنَ الْخَزَائِنِ مَنْ يُوقِظُ صَوَاحِبَ الْحُجُرَاتِ، يَا رُبَّ كَاسِيَةٍ فِي الدُّنْيَا عَارِيَةٍ فِي الآخِرَةِ ".
Traducción
Narró Aisha, la madre de los creyentes fieles.
Una noche, el Mensajero de Allah (ﷺ) ofreció la oración en la mezquita y la gente lo siguió. La noche siguiente, también ofreció la oración y se reunieron demasiadas personas. La tercera y la cuarta noche se reunió más gente, pero el Mensajero de Allah (ﷺ) no salió a su encuentro. Por la mañana, dijo: «Vi lo que hacías y solo el miedo a que se te impidiera acudir a ti». Y eso ocurrió en el mes de Ramadán.