Cada vez que el Profeta (ﷺ) ofrecía la oración de la noche (Tahajjud), solía decir: "¡Oh Allah! Todas las alabanzas son para ti; Ustedes son la Luz de los Cielos y de la Tierra. Y todas las alabanzas son para ti; Tú eres el Guardián de los Cielos y de la Tierra. Todas las alabanzas son para ti; Tú eres el Señor de los Cielos y de la Tierra y de todo lo que hay en ella. Tú eres la Verdad, y Tu Promesa es la Verdad, y Tu Palabra es la Verdad, y encontrarte es la Verdad, y el Paraíso es la Verdad y el Infierno (Fuego) es la Verdad y todos los profetas son la Verdad y la Hora es la Verdad. ¡Oh Allah! Me rindo a Ti, y creo en Ti, y dependo de Ti, y me arrepiento ante Ti, y en Tu causa lucho y con Tus órdenes gobierno. Así que, por favor, perdona mis pecados pasados y futuros y aquellos pecados que cometí en secreto o en público. Es a Ti a Quien adoro, Nadie tiene derecho a ser adorado excepto Tú". (Ver Hadiz No. 329, Vol. 8)