"Escuché a Abu Yuhaifah decir: "La buena fortuna fue mencionada en presencia del Mensajero de Allah (ﷺ) mientras realizaba la oración. Un hombre dijo: 'La fortuna de fulano de tal está en los caballos'. Otro hombre dijo: 'La fortuna de Fulano de Tal son los camellos'. Otro hombre dijo: "La fortuna de Fulano está en las ovejas". Otro hombre dijo: "La fortuna de Fulano está en los esclavos". Mientras el Mensajero de Allah (ﷺ) estaba terminando su oración, levantó su cabeza al final de la última rak'ah y dijo: 'Allahumma Rabbanalakal-hamd mil' as-samawati wa mil' al-ard wa mil' ma shi'tamin shai'in ba'du. Allahumma la mani' limaa'taita wa lamu'ti lima mana'ta, wa la yanfa'u dhal-jaddi minkal-jadd (Allah escucha a los que lo alaban. ¡Oh Allah! ¡Oh Señor nuestro! A ti es la alabanza tanto como llena los cielos, cuanto llena la tierra y cuanto más lo harás después de eso. Oh Allah, no hay nadie que pueda retener lo que Tú das, y nadie que pueda dar lo que Tú retienes, y la buena fortuna de cualquier persona afortunada no sirve de nada contra Ti)". El Mensajero de Allah (ﷺ) alargó la palabra Jadd (fortuna) para que supieran que no era como habían dicho.