"Si una persona dice: 'La ilaha illallahu wa Allahu Akbar (Nadie tiene derecho a ser adorado sino Allah y Allah es el Más Grande)', Allah dice: 'Mi siervo ha dicho la verdad; no hay nadie digno de adoración excepto Yo, y Yo soy el Más Grande'. Si una persona dice: La ilaha Illallah wahdahu (No hay nadie digno de adoración excepto Allah), Allah dice: 'Mi siervo ha dicho la verdad; no hay nadie digno de adoración sino yo, solo". Si él dice: 'La ilaha illallahu la sharikalahu (No hay nadie digno de adoración excepto Allah, sin ningún socio o asociado)', Allah dice: 'Mi siervo ha dicho la verdad; no hay nadie digno de adoración excepto yo, sin ningún socio ni asociado'. Si dice: 'La illah illallah, lahul mulku wa lahul hamdu (No hay nadie digno de adoración excepto Allah, todo dominio es suyo y toda alabanza es para Él)', Allah dice: 'Mi siervo ha dicho la verdad; no hay nadie digno de adoración excepto Yo, todo dominio Mío y toda alabanza se me debe'. Si dice: 'La illaha illallah, la hawla wa la quwwata illa billah (No hay nadie digno de adoración y no hay poder ni fuerza excepto con Allah)', Allah dice: 'Mi siervo ha dicho entonces la verdad; no hay nadie digno de adoración excepto Yo, y no hay poder ni fuerza excepto Conmigo.' Uno de los narradores, Abu Ishaq, dijo: "Entonces Agharr (otro narrador) dijo algo que yo no entendí. Le dije a Abu Yafar: '¿Qué dijo?' Dijo: 'Quien sea bendecido con (la capacidad de decir) estas (palabras) en el momento de la muerte, el Fuego no lo tocará'".