cuando el Profeta conquistó Jaibar, estipuló que la tierra, y todo lo amarillo y blanco, es decir, el oro y la plata, le pertenecían. La gente de Jaibar le dijo: "Nosotros conocemos mejor la tierra, así que dánosla para que trabajemos la tierra, y tú tendrás la mitad de su producto y nosotros la mitad". Sostuvo que, se lo dio sobre esa base. Cuando llegó el momento de la cosecha, les envió a Ibn Rawahah. Evalúa las palmeras datileras y dice: "Para este árbol, tal y tal (cantidad)". Dijeron: "¡Nos estás exigiendo demasiado, oh Ibn Rawahah!" Dijo: "Esta es mi evaluación y les daré la mitad de lo que digo". Dijeron: "Esto es justo, y la equidad es en lo que se basan el refugio y la tierra". Dijeron: "Estamos de acuerdo en aceptar lo que dices".