al acostarse, el Profeta (saas) solía decir: "Allahumma Rabbas-samawati wa Rabbal-ardi, wa Rabba kulli shay'in, faliqal-habbi wan-nawa, munzilat-Tawrati wal-Injili wal-Qur'anil-'Azim. A'udhu bika min sharri kulli dabbatin Anta akhidhun binasiyatiha, Antal-Awwalu fa laysa qablaka shayun, wa Antal-Akhiru, fa laysa ba'daka shayun', Antaz-zahiru, fa laysa fawqaka shayun', wa antal-batinu fa laysa dunaka shay', aqdi 'annid-dayna waghnini minal-faqr (Oh Allah, Señor de los cielos y Señor de la tierra y Señor de todas las cosas, Cortador de la semilla y del grano, Revelador de la Tawrah, del Injil y del Magnífico Corán, busco refugio en Ti de la maldad de toda criatura a la que agarras por el mechón. Tú eres el Primero y no hay nada ante Ti; Tú eres el Último y no hay nada después de Ti. Tú eres el Altísimo (Az-Zahir) y no hay nada por encima de Ti, y Tú eres el Más Cercano (Al-Batin) y no hay nada más cercano que Ti. Saldó mi deuda por mí y líbrame de la pobreza)".