"¿Qué harás, oh Abu Dharr, cuando la muerte abrume al pueblo hasta tal punto que una tumba tenga el mismo valor que un esclavo?" Dijo: "Lo que Allah y Su Mensajero elijan para mí, o Allah y Su Mensajero sepan mejor". Él dijo: "Sé paciente". Él dijo: '¿Qué harás cuando el hambre golpee a la gente para que vayas al lugar donde oras y no puedas volver a tu lecho, o no puedas levantarte de tu cama para ir al lugar donde oras?' Dijo: "Dije: 'Allah y Su Mensajero saben lo que es mejor, o lo que Allah y Su Mensajero elijan de forma'. Él dijo: "Debes abstenerte de las cosas prohibidas". Dijo: "¿Qué harás cuando la gente mate y Hijaratuz-Zait esté cubierto de sangre?" Dije: "Lo que Allah y Su Mensajero elijan para mí". Dijo: "Quédate con aquellos a quienes perteneces". Dijo: "Dije: 'Oh Embajador de Allah, ¿no debería tomar mi espada y golpear a aquellos que hacen eso?'" Dijo: "Entonces seréis como el pueblo. Más vale entrar en tu casa. Le dije: "Oh, Mensajero de Allah, ¿qué tal si entran en mi casa?" Dijo: "Si tienes miedo de que el resplandor de la espada te deslumbre, entonces pon el borde de tu manto sobre tu rostro, y deja que cargue con su propio pecado y el tuyo, y será uno de los pueblos del fuego del infierno".