"Cuando los Hijos de Israel se volvieron deficientes en el compromiso religioso, un hombre veía a su hermano cometiendo pecado y le decía que no lo hiciera, pero al día siguiente, lo que le había visto hacer no le impidió comer o beber con él, o mezclarse con él. Así que Allah hizo los corazones de aquellos que no cometieron pecados como los corazones de aquellos que sí cometieron, y reveló el Corán acerca de ellos y dijo: "Aquellos entre los Hijos de Israel que se negaron a creer fueron maldecidos por la lengua de David y 'Eisa, hijo de Maryam" hasta que él llegó: "Y si hubieran creído en Allah, y en el Profeta y en lo que se le ha revelado, nunca los habrían tomado (a los incrédulos) como sus amigos; pero muchos de ellos son desobedientes". [5:78-81] El Mensajero de Allah (ﷺ) se sentó y dijo: "No, no hasta que tomen la mano del malhechor y lo obliguen a seguir el camino correcto".