حَدَّثَنَا أَبُو بَكْرِ بْنُ أَبِي شَيْبَةَ، حَدَّثَنَا مُعَاوِيَةُ بْنُ هِشَامٍ، عَنْ هِشَامِ بْنِ سَعْدٍ، عَنْ عَمْرِو بْنِ عُثْمَانَ، عَنْ عَاصِمِ بْنِ عُمَرَ بْنِ عُثْمَانَ، عَنْ عُرْوَةَ، عَنْ عَائِشَةَ، قَالَتْ سَمِعْتُ رَسُولَ اللَّهِ ـ صلى الله عليه وسلم ـ يَقُولُ ‏"‏ مُرُوا بِالْمَعْرُوفِ وَانْهَوْا عَنِ الْمُنْكَرِ قَبْلَ أَنْ تَدْعُوا فَلاَ يُسْتَجَابَ لَكُمْ ‏"‏ ‏.‏
Traducción
Se narró que Jabir dijo:

"Cuando los emigrantes que habían cruzado el mar regresaron al Mensajero de Allah (ﷺ), él dijo: '¿Por qué no me cuentas las cosas extrañas que viste en la tierra de Abisinia?' Algunos jóvenes entre ellos dijeron: '¡Sí, Señor de Allah! Mientras estábamos sentados, una de sus monjas ancianas pasó con una vasija de agua en la cabeza. Pasó junto a algunos de sus jóvenes, uno de los cuales colocó su mano entre sus hombros y la empujó. Cayó de rodillas y su vasija se rompió. Cuando se levantó, se volvió hacia él y le dijo: "Llegarás a saber, Otraitor, que cuando Alá levante el estrado y reúna al primero y al último, y las manos y los pies hablen de lo que solían ganar, pronto conocerás tu caso y el mío en Su presencia". El Mensajero de Allah (ﷺ) dijo: "Ella dijo la verdad, dijo la verdad. ¿Cómo puede Alá purificar a un pueblo si no apoya a sus débiles de los fuertes?"