حَدَّثَنَا أَبُو بَكْرِ بْنُ أَبِي شَيْبَةَ، حَدَّثَنَا أَبُو الأَحْوَصِ، عَنْ أَبِي إِسْحَاقَ، عَنْ أَبِي سَلَمَةَ، عَنْ أُمِّ سَلَمَةَ، قَالَتْ : وَالَّذِي ذَهَبَ بِنَفْسِهِ ـ صلى الله عليه وسلم ـ مَا مَاتَ حَتَّى كَانَ أَكْثَرُ صَلاَتِهِ وَهُوَ جَالِسٌ وَكَانَ أَحَبَّ الأَعْمَالِ إِلَيْهِ، الْعَمَلُ الصَّالِحُ الَّذِي يَدُومُ عَلَيْهِ الْعَبْدُ وَإِنْ كَانَ يَسِيرًا .
Traducción
Se supo que Hanzalah Tamimi Al-Usaiyidi, el escriba, dijo
"Estuvimos con el Mensajero de Allah (ﷺ) y hablamos del Paraíso y el Infierno hasta que fue como si pudiéramos verlos. Luego me levanté y fui a ver a mi familia y a mis hijos, y me reí y jugué (con ellos). Entonces recordé cómo habíamos estado, y salí y me encontré con Abu Bakr, y le dije: '¡Me he convertido en un hipócrita!' Abu Bakr dijo: 'Todos hacemos eso'". Así que Hanzalah fue y le mencionó eso al Profeta (ﷺ), quien dijo: "Oh Anzalah, si fueras (siempre) como eres conmigo, los ángeles te estrecharían la mano en tus camas y en tus calles. Ohanzalah, hay un tiempo para esto y un tiempo para aquello".