"Estuvimos con el Mensajero de Allah (ﷺ) en una de sus campañas. Pasó junto a algunas personas y dijo: '¿Quiénes son estas personas?' Dijeron: "Somos musulmanes". Había una mujer que echaba leña en su horno, y un hijo suyo estaba con ella. Cuando las llamas subieron, ella lo apartó. Ella se acercó al Profeta (ﷺ) y le dijo: '¿Eres tú el Mensajero de Allah?' Él dijo: 'Sí'. Ella dijo: "Que mi padre y mi madre sean rescatados por ti. ¿No es Alá el Misericordioso de los que muestran misericordia? Él dijo: 'Claro que sí'. Ella dijo: '¿No es Alá más misericordioso que una madre para con su hijo?' Él dijo: 'Sí, en efecto'. Ella dijo: 'Una madre no arrojaría a su hijo al fuego'. El Mensajero de Allah (ﷺ) bajó la cabeza y lloró. Entonces él la miró y dijo: 'Allah no castiga a ninguno de Sus siervos, excepto a aquellos que son desafiantes y rebeldes, que se rebelan contra Allah y se niegan a decir: La ilaha illallah'".