Yahya me contó de Malik que lo mejor de lo que había oído sobre un hombre que se ve obligado por la necesidad a comer carroña es que la comía hasta que estaba lleno y luego tomaba provisiones de ella. Si encontraba algo que le permitiera prescindir de él, lo tiraba a la basura.
Cuando se le preguntó a Malik si un hombre que se había visto obligado por la necesidad a comer carroña, debía comerla cuando también encontraba el fruto, las cosechas o las ovejas de un pueblo en ese lugar, respondió: "Si cree que los dueños de la fruta, de las cosechas o de las ovejas creerán en su necesidad para que no lo consideren un ladrón y le corten la mano, entonces pienso que debe comer de lo que encuentre, lo que le quite el hambre, pero no debe llevarse nada de ella. Prefiero que haga eso a que coma carroña. Si teme que no le creerán y que se le considerará un ladrón por lo que ha tomado, entonces creo que es mejor que coma la carroña, y tiene margen de maniobra para comer carroña en este sentido. Aun así, temo que alguien que no se vea obligado por la necesidad a comer carroña pueda exceder los límites por el deseo de consumir la propiedad, las cosechas o la fruta de otras personas.
Malik dijo: "Eso es lo mejor de lo que he oído".