Había una persona entre nosotros que pertenecía a la tribu de Bani Najjar y recitaba la Sura al-Baqarah y la Surat al-i-'Imran y solía transcribir para el Mensajero de Allah (ﷺ). Huyó como rebelde y se unió a la Gente del Libro. Le dieron mucha importancia y dijeron: Él es la persona que solía transcribir para Mahoma y estaban muy contentos con él. Pasó el tiempo en que Alá causó su muerte. Cavaron la tumba y lo enterraron allí, pero, para su sorpresa, descubrieron que la tierra lo había arrojado a la superficie. Volvieron a cavar la tumba para él y lo enterraron, pero la tierra volvió a arrojarlo a la superficie. Volvieron a cavar la tumba para él y lo enterraron, pero la tierra volvió a arrojarlo a la superficie. Por fin lo dejaron sin enterrar.