حَدَّثَنِي أَبُو بَكْرِ بْنُ إِسْحَاقَ، حَدَّثَنَا يَحْيَى بْنُ بُكَيْرٍ، حَدَّثَنِي الْمُغِيرَةُ، - يَعْنِي الْحِزَامِيَّ - عَنْ أَبِي الزِّنَادِ، عَنِ الأَعْرَجِ، عَنْ أَبِي هُرَيْرَةَ، عَنْ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم قَالَ ‏"‏ إِنَّهُ لَيَأْتِي الرَّجُلُ الْعَظِيمُ السَّمِينُ يَوْمَ الْقِيَامَةِ لاَ يَزِنُ عِنْدَ اللَّهِ جَنَاحَ بَعُوضَةٍ اقْرَءُوا ‏{‏ فَلاَ نُقِيمُ لَهُمْ يَوْمَ الْقِيَامَةِ وَزْنًا‏}‏ ‏"‏ ‏.‏
Traducción
Abdullah relató que una persona de la Gente del Libro se acercó al Mensajero de Allah (la paz sea con él) y le dijo:

Abu al-Qasim, en verdad, Allah sostiene los cielos sobre un dedo y la tierra sobre un dedo y los árboles y la tierra húmeda sobre un dedo y, de hecho, toda la creación sobre un dedo, y luego dice: Yo soy el rey. Yo soy el rey. Y él (el narrador) dijo además: Vi al Mensajero de Allah (ﷺ) sonreír hasta que se le hicieron visibles los dientes frontales, y luego recitó el versículo: «Y no miden el poder de Allah con Su verdadera medida» (39:67).