Dios nunca había enviado a un Profeta antes que yo a su nación que no tuviera entre su pueblo discípulos y compañeros que siguieran sus caminos y obedecieran sus órdenes. Después de ellos vinieron sus sucesores, quienes dijeron lo que no practicaban y practicaron lo que no se les mandó hacer. El que luchó contra ellos con la mano era un creyente; el que se esforzó contra ellos con la lengua era un creyente, y el que se esforzó contra ellos con el corazón era un creyente y, además, no hay fe ni siquiera en la medida de un grano de mostaza. Abu Rafi' dijo: Le narré este hadiz a 'Abdullah b. 'Umar; él me contradijo. Llegó Abdullah b. Masud, que se quedó en Qanat, y Abdullah b 'Umar quería que lo acompañara a visitarlo (ya que Abdullah b. Masud estaba enfermo), así que fui con él y, mientras estábamos sentados (ante él), le pregunté a Ibn Masud acerca de este hadiz. Lo narró de la misma manera en que yo se lo narré a Ibn 'Umar.