Entre los habitantes del Paraíso, el rango más bajo será la persona cuyo rostro Alá apartaría del Fuego hacia el Paraíso y haría que un árbol sombrío apareciera ante él. Diría: ¡Oh, mi Señor! Dirige mis pasos hacia este árbol para que pueda disfrutar de su sombra. Y el resto del hadiz es como el narrado por Ibn Mas'ud, pero él no mencionó: «Él (Allah) diría: ¡Oh, hijo de Adán! qué pondrá fin a que me hagas peticiones» hasta el final de la tradición. En él, añadía: Alá le recordará: «Pide tal o cual cosa», y cuando sus expectativas se hagan realidad, Dios le responderá: «Eso es para ti», y diez veces más. Dijo que luego entraría en su casa y que sus dos esposas, de ojos grandes y oscuros, entrarían después de él. Dirán: «Alabado sea Alá, que te ha creado para nosotros y a nosotros para ti». Dirá: «A nadie se le ha dado lo mismo que a mí».