حَدَّثَنَا مُحَمَّدُ بْنُ الْمُثَنَّى، حَدَّثَنِي مُحَمَّدُ بْنُ أَبِي عَدِيٍّ، عَنِ ابْنِ عَوْنٍ، عَنْ مُحَمَّدٍ، عَنْ أَنَسٍ، قَالَ لَمَّا وَلَدَتْ أُمُّ سُلَيْمٍ قَالَتْ لِي يَا أَنَسُ انْظُرْ هَذَا الْغُلاَمَ فَلاَ يُصِيبَنَّ شَيْئًا حَتَّى تَغْدُوَ بِهِ إِلَى النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم يُحَنِّكُهُ ‏.‏ قَالَ فَغَدَوْتُ فَإِذَا هُوَ فِي الْحَائِطِ وَعَلَيْهِ خَمِيصَةٌ جَوْنِيَّةٌ وَهُوَ يَسِمُ الظَّهْرَ الَّذِي قَدِمَ عَلَيْهِ فِي الْفَتْحِ ‏.‏
Traducción
Anas informó que Umm Sulaim dio a luz a un niño. Ella le dijo

Anas, asegúrate de que no se le dé nada a este niño hasta que lo lleven ante el Mensajero de Dios (ﷺ) por la mañana, para que mastique algunos dátiles y se toque el paladar con ellos. Fui a verlo por la mañana y estaba en el jardín con el manto de Jauniyya sobre él y estaba ocupado en cauterizar (los camellos) que le habían traído (como botín de guerra) en la victoria (sobre el enemigo).