حَدَّثَنَا يَحْيَى بْنُ يَحْيَى التَّمِيمِيُّ، أَخْبَرَنَا هُشَيْمٌ، عَنْ يَحْيَى بْنِ سَعِيدٍ، عَنْ عُمَرَ بْنِ، كَثِيرِ بْنِ أَفْلَحَ عَنْ أَبِي مُحَمَّدٍ الأَنْصَارِيِّ، وَكَانَ، جَلِيسًا لأَبِي قَتَادَةَ قَالَ قَالَ أَبُو قَتَادَةَ ‏.‏ وَاقْتَصَّ الْحَدِيثَ ‏.‏
Traducción
Ha sido reportado por Salama b. al-Akwa'

Luchamos en la batalla de Hawazin junto con el Mensajero de Allah (ﷺ). Un día, mientras desayunábamos con el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), llegó un hombre montado en un camello rojo. Hizo que se arrodillara, sacó una tira de cuero de su cintura y ató al camello con ella. Luego comenzó a comer con la gente y a mirar (curiosamente a su alrededor). Estábamos en malas condiciones, ya que algunos de nosotros íbamos a pie (sin montar animales). De repente, nos dejó a toda prisa, se acercó a su camello, lo soltó, lo hizo arrodillarse, se montó en él e instó a la bestia que huyó con él. Lo persiguió un hombre montado en un camello marrón (tomándolo por espía). Salama (el narrador) dijo: Lo seguí a pie. Seguí corriendo hasta que estuve cerca del muslo de la camella. Seguí avanzando hasta que estuve cerca de las caderas del camello. Avancé aún más hasta que cogí la cuerda nasal del camello. Hice que se arrodillara. En cuanto puso la rodilla en el suelo, saqué mi espada y golpeé en la cabeza del jinete que se había caído. Llevé el camello que lo conducía junto con el equipaje y las armas del hombre. El Mensajero de Allah (ﷺ) salió a mi encuentro y la gente estaba con él. Preguntó: ¿Quién mató a ese hombre? La gente respondió: Ibn Akwa'. Dijo: Todo en el hombre es para él (Ibn Akwa').