Un día visité al Mensajero de Allah (ﷺ) y lo encontré sentado en compañía de sus compañeros y hablando con ellos, y se había atado la barriga con una venda. Usama dijo: Tengo dudas sobre si había una piedra en eso (su barriga) o no. Pregunté a algunos de sus compañeros por qué el Mensajero de Allah (ﷺ) se había vendado la barriga. Dijeron: (Lo ha hecho para aliviar) su hambre. Fui a ver a Abu Talha, el esposo de Umm Sulaim, la hija de Milhan, y le dije: Padre, vi al Mensajero de Allah (ﷺ) vendarse la barriga. Pregunté a algunos de sus compañeros (por qué) y me dijeron que se debía al hambre. Abu Talha se acercó a mi madre y le dijo: ¿Hay algo? Ella dijo: Sí, llevo unos trozos de pan y unos dátiles. Si el Mensajero de Allah (ﷺ) viene solo a nosotros, podemos darle de comer hasta saciarse, pero si alguien lo acompaña, esto no sería suficiente para ellos. El resto del hadiz es el mismo.