¿Quién hablaría de ella con el Mensajero de Allah (ﷺ)? Dijeron (una vez más): ¿Quién puede atreverse a hacer esto sino Usama b. Zaid, el ser querido del Mensajero de Allah (ﷺ)? La llevaron ante el Mensajero de Allah (ﷺ) y Usama b. Zaid le habló de ella (intercedió por ella). El color del rostro del Mensajero de Allah (ﷺ) cambió, y él dijo: ¿Intercedes ante uno de los castigos prescritos por Allah? Él (Usama) dijo: «Mensajero de Allah, pídeme perdón». Cuando estaba anocheciendo. El Mensajero de Allah (ﷺ) se puso de pie y dio una dirección. Él (primero) glorificó a Alá como se merece, y luego dijo: Pasemos ahora a nuestro tema. Esta (injusticia) destruyó a quienes os precedieron: cuando alguien de alto rango entre ellos cometía un robo, lo perdonaban, y cuando un débil entre ellos cometía un robo, le imponían el castigo prescrito. Por Aquel en cuya mano está mi vida, aunque Fátima, hija de Mahoma, cometiera un robo, yo le habría cortado la mano. Él (el Santo Profeta) dio entonces órdenes acerca de esa mujer que había cometido un robo, y le cortaron la mano. A'isha (más adelante) dijo: La suya fue un buen arrepentimiento, y más tarde se casó y solía acudir a mí después de eso, y le conté sus necesidades (y problemas) al Mensajero de Allah (ﷺ).