حَدَّثَنَا أَبُو بَكْرِ بْنُ أَبِي شَيْبَةَ، وَعَمْرٌو النَّاقِدُ، قَالاَ حَدَّثَنَا سُفْيَانُ بْنُ عُيَيْنَةَ، عَنِ ابْنِ الْمُنْكَدِرِ، سَمِعَ جَابِرَ بْنَ عَبْدِ اللَّهِ، قَالَ مَا سُئِلَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم شَيْئًا قَطُّ فَقَالَ لاَ ‏.‏
Traducción
Jabir b. 'Abdullah informó que el Mensajero de Allah (ﷺ) dijo:

En caso de que obtengamos riqueza de Bahréin, le daría muchísimas y tantas; él lo indicó con ambas manos. El Apóstol de Alá (ﷺ) murió antes de que llegaran las riquezas de Bahréin, y la suerte recayó en Abu Bakr después de él. Ordenó al locutor que anunciara que aquel a quien el Mensajero de Allah (ﷺ) le había hecho una promesa o tenía alguna deuda debía venir (a él). Llegué y le dije: El Mensajero de Dios (ﷺ) me había dicho: «En caso de que nos llegue la riqueza de Baréin, te daré muchísimo, muchísimo». Abu Bakr cogió un puñado (de las monedas) y me lo dio una vez y me pidió que las contara. Los conté como quinientos dinares y me dijo: Aquí tienes el doble.