Esta noche me nació un niño y le puse el nombre de mi padre Ibrihim. Luego lo envió a Umm Saif, la esposa de un herrero llamado Abu Saif. Él (el Santo Profeta) se acercó a él y yo lo seguí hasta que llegamos a Abu Saif, donde estaba encendiendo fuego con la ayuda de un fuelle de herrero y la casa se llenó de humo. Apresuré mi paso y me adelanté al Mensajero de Allah (ﷺ) y dije: Abu Saif, basta, ya viene el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Se detuvo y el Mensajero de Allah (ﷺ) llamó al niño. Lo abrazó y dijo lo que Alá había deseado. Anas dijo: Vi que el niño expiró en presencia del Mensajero de Allah (ﷺ). Los ojos del Mensajero de Allah (ﷺ) derramaron lágrimas y dijo: Ibrahim, nuestros ojos derraman lágrimas y nuestros corazones están llenos de dolor, pero no decimos nada excepto lo que Allah está complacido. Oh, Ibrahim, estamos tristes por ti.