Si Dios quiere, llegaréis mañana a la fuente de Tabuk y no llegaréis a ella hasta que amanezca, y quien entre vosotros vaya allí no debe tocar su agua hasta que yo llegue. Llegamos a esa fuente y dos personas (entre nosotros) llegaron a la fuente antes que nosotros. Era un flujo delgado de agua como el cordón de un zapato. El Mensajero de Allah (ﷺ) les preguntó si habían tocado el agua. Dijeron: «Sí». El Mensajero de Alá (ﷺ) los regañó y les dijo lo que tenía que decir por la voluntad de Dios. Luego, la gente tomó agua de la fuente con las palmas de las manos hasta que adquirió algo de significado. El Mensajero de Allah (ﷺ) se lavó las manos y también la cara con ella, y luego la volvió a tomar en esa (fuente) y de esa fuente brotó abundante agua, hasta que toda la gente bebió hasta saciarse. Luego dijo: Mu'adh, es probable que si vives mucho tiempo veas lo que hay aquí lleno de jardines.