وَحَدَّثَنَا عَبْدُ بْنُ حُمَيْدٍ، حَدَّثَنَا عَبْدُ الرَّزَّاقِ، أَخْبَرَنَا مَعْمَرٌ، عَنِ الزُّهْرِيِّ، عَنْ عُبَيْدِ، اللَّهِ بْنِ عَبْدِ اللَّهِ بْنِ عُتْبَةَ أَنَّ أَبَا هُرَيْرَةَ، قَالَ سَمِعْتُ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم يَقُولُ ‏"‏ لاَ طِيَرَةَ وَخَيْرُهَا الْفَأْلُ ‏"‏ ‏.‏ قِيلَ يَا رَسُولَ اللَّهِ وَمَا الْفَأْلُ قَالَ ‏"‏ الْكَلِمَةُ الصَّالِحَةُ يَسْمَعُهَا أَحَدُكُمْ ‏"‏ ‏.‏
Traducción
'Abdullah b. 'Umar informó que el Mensajero de Allah (ﷺ) dijo:

No hay enfermedad transitiva ni mal presagio, y la mala suerte corre a raudales en la casa, en la esposa o en el caballo. Nota: La mayoría de los estudiosos interpretan esto en el sentido de que estas cosas en sí mismas no transmiten ni causan daño por medios sobrenaturales u ocultos, sino que, en última instancia, Dios tiene el control y cualquier superstición temerosa en torno a ellas es falsa.