La muerte sería traída el Día de la Resurrección, en la forma de un carnero blanco. Abu Kuraib hizo esta adición: Entonces quedaría entre el Paraíso y el Infierno. En lo que respecta al resto de los hadices, hay un acuerdo perfecto (entre los dos narradores) y se les diría a los moradores del Paraíso: ¿Reconocen esto? Levantaban el cuello, lo miraban y decían: «Sí», es la muerte. Luego se les diría a los reclusos del Infierno: ¿Reconoces esto? Y levantaban el cuello, miraban y decían: Sí, es la muerte. Entonces se daba la orden de degollarla y luego se decía: No hay moradores en el Paraíso, hay vida eterna para vosotros y no muerte. Y luego (dirigiéndose) a los moradores del Infierno, se les diría: 0 moradores del Infierno, hay vida eterna para vosotros y no muerte. El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) recitó entonces este verso apuntando con la mano a este mundo (material): «Adviérteles, este Día de consternación, cuando sus asuntos se decidan y no crean» (xix. 39). @on