Algunos de los compañeros del Mensajero de Allah (ﷺ) le dijeron: Mensajero de Allah, los ricos se han llevado (toda la) recompensa. Hacen la oración igual que nosotros, ayunan igual que nosotros y dan a Sadaqa con las riquezas que les sobran. Ante esto, él (el Santo Profeta) dijo: ¿No os ha prescrito Allah (un curso) siguiendo el cual podéis (también) practicar la sadaqa? En cada declaración de glorificación de Allah (es decir, decir, decir que subhan Allah) hay una Sadaqa, y cada takbir (es decir, decir, decir Allah-O-Akbar) es una sadaqa, y cada alabanza a Suya (decir al-Hamdu Lillah) es una sadaqa y cada declaración de que Él es Uno (La illha ill-Allah) es una sadaqa, y ordenar el bien es una sadaqa, y prohibir lo que es malo es una sadaqa, y en las relaciones sexuales del hombre (con su esposa) hay una sadaqa. Ellos (los Compañeros) dijeron: Mensajero de Allah, ¿hay recompensa para quien satisfaga su pasión sexual entre nosotros? Dijo: Dime, si lo dedicara a algo prohibido, ¿no sería un pecado por su parte? Del mismo modo, si lo dedicara a algo lícito, debería recibir una recompensa.