El propietario de un camello que no pague lo que le corresponde (será castigado de esta manera) que el Día de la Resurrección vengan muchos más (junto con su camello) y lo obliguen a sentarse en un suelo de arena blanda y lo pisotearán con los pies y las pezuñas. Y ningún propietario del ganado que no pague lo que le corresponde (se libraría del castigo), pero el Día de la Resurrección vendrían muchos más y a él (el propietario) lo sentarían en el suave suelo arenoso y lo cornearían por los cuernos y lo pisotearían bajo sus pies. Y ningún dueño de las cabras y ovejas que no pague lo que les corresponde (se libraría del castigo), pero vendrían muchos más el Día de la Resurrección y lo obligarían (al propietario) a sentarse en un terreno arenoso y lo corrían con sus cuernos y lo pisotearían bajo sus pezuñas. Y habría más (entre este rebaño de ovejas y cabras) sin cuernos o con cuernos rotos. Y ningún propietario del tesoro que no pague lo que le corresponde, pero su tesoro vendría el Día de la Resurrección como una serpiente calva y lo perseguiría con la boca abierta, y cuando se acercara, huiría de él y lo llamarían así: «Toma tu tesoro que escondiste, porque no lo necesito». Cuando no encontraba salida, metía la mano en su boca y la mordía como un camello. Abu Zubair dijo: Hemos oído a Ubaid b. Umair decir esto. Luego le preguntamos a Jabir b. 'Abdullah acerca de esto. También dijo, como Ubaid ibn Umair, Abu Zubair respondió: Oí a 'Ubaid b. 'Umair decir: Un hombre dijo: Mensajero de Allah, ¿qué es lo que se paga en camellos? Dijo: Ordeñarlos cerca del agua, prestar un balde (que se utiliza para sacar agua de ellos) o prestar al macho para que se aparee con una camella y darle de paseo, por la causa de Alá.