Ningún propietario de camellos, vacas o rebaños de ovejas o cabras que no pague lo que le corresponde (se libraría del castigo), sino que sería obligado a sentarse el Día de la Resurrección en un terreno suave y arenoso y los animales con pezuñas lo pisotearían con sus pezuñas y lo cornearían con sus cuernos. Y ese día ninguno de ellos estaría sin cuernos o con cuernos rotos. Dijimos: «Mensajero de Dios», pero ¿qué se les debe? Dijo: Préstamo al macho (para que lo usen) y presta el balde (para sacarle agua) y para aparearlos y ordeñarlos cerca del agua y darles de paseo, por la causa de Alá. Y ningún propietario de una propiedad que no pagara el Zakat (se libraría del castigo) pero ella (su propiedad) se convertiría en una serpiente calva y seguiría a su dueño dondequiera que fuera, y huiría de ella, y le dirían: Esa es tu propiedad con la que fuiste tacaño. Y cuando no encontraba otra salida, metía su mano en su boca y la mordía como un camello macho.