"Un judío le dijo a su compañero: 'Vamos a ver a este Profeta'. Su compañero le dijo: 'No digas Profeta; Si te oye, se volverá cabezón'. Fueron a ver al Mensajero de Allah y le preguntaron acerca de nueve signos claros. Él les dijo: "No asociéis nada a Alá, no robéis, no cometáis adulterio, no matéis a nadie a quien Alá os haya prohibido matar, si no es por derecho, no habléis mal de un hombre inocente ante un gobernante, no hagáis magia, no consumáis usura, no calumniéis a las mujeres castas, y no huyas el día de la marcha. Y especialmente a vosotros, los judíos, no quebrantéis el sábado. Le besaron las manos y los pies y le dijeron: 'Damos testimonio de que eres un profeta'. Él dijo: '¿Qué te impide seguirme?' Dijeron: 'Dawud rezó para que siempre hubiera un Profeta entre sus descendientes, y tememos que si te seguimos, los judíos nos matarán'".