allí estaba el gobernador de Al-Yamamah, y Marwan le escribió diciéndole que Mu'awiyah le había escrito, diciendo que cualquier hombre al que le robaran algo tenía más derecho a ello dondequiera que lo encontrara. Entonces Marwan me escribió diciéndome eso (Usaid). Le escribí a Marwan diciéndole que el Profeta había dictaminado que si el que lo compró al que lo robó no es culpable de nada (y no se dio cuenta de que eran bienes robados), entonces el dueño tiene la opción: si lo desea, puede comprarlo al que lo compró al ladrón, o, si quiere, que vaya tras el ladrón. Abu Bakr, 'Umar y 'Uthman también emitieron juicios en este sentido. Marwan envió mi carta a Mu'awiyah, y Mu'awiyah le escribió a Marwan (diciendo): 'Ni tú ni Usaid están en posición de decirme qué hacer, más bien soy yo quien te dice qué hacer porque soy superior en rango a ti, así que haz lo que te diga'. Marwan me envió la carta de Mu'awiyah, y yo dije: 'No juzgaré de acuerdo con la opinión de Mu'awiyah mientras sea el gobernador'".