«Usamah bin Zaid me dijo: «La hija del Profeta le envió un mensaje diciéndole: Un hijo mío está muriendo, ven a nosotros. Él le envió un mensaje, saludándole y diciéndole: «A Alá le pertenece lo que recibe y lo que da, y todo tiene un tiempo determinado por Allah. Que sea paciente y busque la recompensa». Ella le envió un mensaje pidiéndole que acudiera a ella. Así que se levantó y se fue, acompañado por Saad bin 'Ubadah, Muadh bin Jabal, Ubayy bin Kab Zaid bin Thabit y algunos otros hombres. El niño fue llevado ante el Mensajero de Allah, con un sonajero mortífero en su interior y sus ojos llenos de lágrimas. Sa'd dijo: «Oh, Mensajero de Allah, ¿qué es esto?» dijo: «Esta es la compasión que Allah ha creado en los corazones de Sus siervos. Alá tiene piedad de Sus siervos compasivos».