أَخْبَرَنَا مُحَمَّدُ بْنُ عَبْدِ اللَّهِ بْنِ يَزِيدَ، قَالَ حَدَّثَنَا سُفْيَانُ، عَنْ أَبِي يَعْفُورٍ، عَنْ مُسْلِمٍ، عَنْ مَسْرُوقٍ، قَالَ قَالَتْ عَائِشَةُ رضى الله عنها كَانَ إِذَا دَخَلَتِ الْعَشْرُ أَحْيَا رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم اللَّيْلَ وَأَيْقَظَ أَهْلَهُ وَشَدَّ الْمِئْزَرَ .
Traducción
Se narró de Aishah que
El Profeta (ﷺ) se acercó a ella y había una mujer con ella. Dijo: «¿Quién es este?» Dijo: «Tal y tal, y no duerme». Y le contó que había orado mucho. Él dijo: «Deja de alabarla. Debes hacer lo que puedas, porque por Dios (SWT), Allah nunca se cansa (de recompensar) hasta que te canses. Y la acción religiosa más apreciada por Él es aquella en la que una persona persiste».