«Ayunamos con el Mensajero de Allah (ﷺ) durante el Ramadán y él no nos guió a rezar el Qiyam hasta que quedaban siete días del mes, cuando nos guió a rezar el Qiyam hasta que pasó un tercio de la noche. Entonces no nos guió en la oración del Qiyam cuando quedaban seis días. Luego nos guió a rezar el Qiyam cuando quedaban cinco días para que pasara la mitad de la noche. Dije: «¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Y si pasamos el resto de la noche rezando por Nafl?» Dijo: «Quien rece con el Imam hasta que termine, Allah le grabará el Qiyam de toda una noche». Luego no nos guió en la oración ni en la oración del Qiyam hasta que quedaban tres días del mes. Luego nos guió en la oración del Qiyam cuando quedaban tres días. Reunió a su familia y a sus esposas (y nos guió en la oración) hasta que temimos perder a Al-Falah. Yo (uno de los narradores) dije: «¿Qué es Al-Falah?» Dijo: «El suhur».