«Cuando Sa'd bin Hisham bin Amir vino a visitarnos, nos dijo que había ido a Ibn Abbas y le había preguntado sobre la inteligencia del Mensajero de Allah (ﷺ). Dijo: «¿No quieres que te hable de la persona más conocedora de la Tierra acerca de la inteligencia del Mensajero de Dios (ﷺ)?» Dije: «¿Quién?» Dijo: «Aishah». Así que fuimos a verla, la saludamos con Salam, entramos y le preguntamos. Le dije: «Háblame del ingenio del Mensajero de Allah (ﷺ)». Ella dijo: «Solíamos prepararle el siwak y agua para el wudu, y luego Allah (SWT) lo despertaba cuando quería despertarlo por la noche. Se lavaba los dientes y realizaba el wudu, y luego rezaba nueve rak'ahs, durante los cuales no se sentaba hasta el octavo. Luego alababa a Allah (SWT), lo recordaba y suplicaba, y luego se levantaba y no recitaba el taslim. Luego rezaba el noveno día, luego se sentaba y alababa a Allah (SWT), lo recordaba y suplicaba, y luego recitaba un taslim que podíamos escuchar. Luego rezaba dos rak'ahs sentado, y fueron once rak'ahs, ¡oh, hijo mío! Cuando el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) creció y aumentó de peso, rezó con siete rak'as, luego rezó dos rak'ahs sentados después de rezar el taslim, y fueron nueve, hijo mío. ﷺ Y cuando el Mensajero de Allah (ﷺ) ofrecía una oración, le gustaba insistir en ofrecerla».