«Cuando el Profeta (ﷺ) comenzaba a rezar, decía el takbir y luego decía: 'Inna salati wa nusuki wa mahyaya wa mamati lillahi rabbil-alamin, la sharika lahu, wa bidhalika umirtu wa ana min al-muslimin. Allahummahdini liahsanil-amali wa ahsanil-akhlaqi la yahdi li ahsaniha illa anta wa qini sayy'al-a'mali wa sayy'al-ahaqi la yaqi sayy'aha illa ant. (De hecho, mi oración, mi sacrificio, mi vida y mi muerte son para Alá, el Señor de todo lo que existe. No tiene pareja. Esto es lo que se me ha ordenado, y soy uno de los musulmanes. Oh Alá, guíame hacia las mejores obras y los mejores modales, porque nadie puede guiarme hacia lo mejor excepto Tú. Y protégeme de las malas acciones y los malos modales, porque nadie puede protegerme de ellos excepto Tú. )»