أَخْبَرَنَا إِسْحَاقُ بْنُ إِبْرَاهِيمَ، قَالَ أَنْبَأَنَا سُفْيَانُ، عَنْ هِشَامِ بْنِ عُرْوَةَ، عَنْ أَبِيهِ، عَنْ عَائِشَةَ، قَالَتْ سَأَلَ الْحَارِثُ بْنُ هِشَامٍ رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم كَيْفَ يَأْتِيكَ الْوَحْىُ قَالَ ‏"‏ فِي مِثْلِ صَلْصَلَةِ الْجَرَسِ فَيَفْصِمُ عَنِّي وَقَدْ وَعَيْتُ وَهُوَ أَشَدُّهُ عَلَىَّ وَأَحْيَانًا يَأْتِينِي فِي مِثْلِ صُورَةِ الْفَتَى فَيَنْبِذُهُ إِلَىَّ ‏"‏ ‏.‏
Traducción
Se narró de Aishah que

Al-Hariz bin Hisham preguntó al Mensajero de Allah (ﷺ): «¿Cómo te llega la Revelación?» Dijo: «Es como el sonido de una campana, y esto es lo que más me duele. Cuando se va, recuerdo lo que dijo. Y a veces el ángel se me aparece en forma de hombre y me habla, y recuerdo lo que dijo». Aishah dijo: «Lo vi cuando le llegó la Revelación en un día muy frío, y tenía la frente empapada de sudor».