Fátima se acercó al Profeta (ﷺ), pidiéndole un sirviente. Entonces él (ﷺle dijo: "Di: 'Oh Allah, Señor de los Siete Cielos y Señor del Trono Magnífico, Señor nuestro y Señor de todas las cosas, Revelador de la Tawrah, del Injil y del Corán, Partidor del grano de la semilla y de la piedra de dátil, busco refugio en Ti del mal de todo lo que tienes agarrado por el mechón, Tú eres el Primero, porque no hay nada por encima de Ti, y Tú eres el Último, porque no hay nada después de ti. Y tú eres az-Zahir, porque no hay nada por encima de ti. Y tú eres Al-Batin, porque no hay nada más allá de Ti. Libérame de las deudas y enriquéceme de la pobreza (Allāhumma rabbas samāwātis-sab'i wa rabbal-'arshil-'aẓīm, rabbana, wa rabba kulli shai'in, munzilat-Tawrāti wal-Injīli wal-Qur'ān, fāliqal-habbi wan-nawā, a'ūdhu bika min sharri kulli shai'in anta ākhidhun bināṣiyatihi, antal-awwalu falaisa qablaka shai'un, wa antal-ākhiru falaisa ba'daka shai'un, wa antaẓ-ẓāhiru falaisa fawqaka shai'un, wa antal-bāṭinu falaisa dūnaka shai'un, iqḍi 'anni-daina wa aghnini minal-faqr)."