"La mayor parte de lo que el Mensajero de Allah (ﷺ) suplicó durante la tarde en Arafat mientras estaba de pie fue: 'Oh Allah para Ti es una alabanza como la que Tú dices, y mejor que lo que nosotros decimos. Oh Allah, para Ti es todo mi Salat, mi sacrificio, mi vida y mi muerte. A Ti volveré, y a Ti, Señor mío, pertenece mi herencia. Oh Allah, en verdad, busco refugio en Ti del castigo de la tumba, del susurro del pecho y de la división del asunto. Oh Allah, en verdad, busco refugio en Ti del mal de lo que trae el viento (Allāhumma lakal-ḥamdu, kalladhī taqūlu, wa khairan mimmā naqūl. Allāhumma laka ṣalātī wa nusukī, wa maḥyāya wa mamātī, ilaika ma'ābī, wa laka, rabbi, turāthī. Allāhumma innī a'ūdhu bika min 'adhābil-qabri, wa waswasatiṣ-ṣadri, wa shatātil-amr. Allāhumma innī a'ūdhu bika min sharri mā tajī'u bihir-rīḥ)."